DECONSTRUYENDO EL AMOR ROMÁNTICO DE ROMEO Y JULIETA
Romeo
y Juileta es una tragedia escrita por el famoso dramaturgo inglés William
Shakespeare. Se cuenta la triste historia de dos jóvenes enamorados que, a
pesar del odio a muerte entre sus familias, toman la decisión de casarse
clandestinamente. Sin embargo, una serie de fatalidades del destino llevan a
que la pareja elija el suicidio antes que vivir separados.
“Debes
encontrar a tu Romeo (o a tu Julieta)” se suele oír por ahí. Sin embargo, ¿te
preguntaste alguna vez qué realmente sucede en la obra y qué mensaje nos deja?
Con
seguridad muchos se emocionan con solo escuchar las palabras “Romeo y Julieta”.
Por lo general es la historia de amor con la que siempre quieres comparar tu romance,
la misma que ha inspirado obras teatrales, poemas, canciones y películas.
Podrías pensar que no hay una historia mejor y más interesante que esa, y es
verdad. Romeo y Julieta es una historia muy intensa, pero no para bien y
tampoco connota amor y pasión desbordante. En realidad, es una historia
peligrosa, cruel y en algún punto, espeluznante.
Shakespeare
nos legó una idea del amor trágica y violenta, un camino hacia la muerte. Ellos
apenas se conocían y por una confusión, se suicidaron. El autor quiere hacernos
creer que es por amor, pero cuando todos mueren, no hay nada ni nadie que los
vuelva a unir, sus corazones se han detenido. No sirvió de nada morir, no era
la solución al problema, jamás podrán vivir el amor, si es que había, entre
ellos.
Desde
el feminismo se intenta deconstruir la idea del amor romántico: que una(o) nace
y tiene predestinado un amor, que te va complementar y que te va a salvar. La
frase: “la media naranja” es un claro ejemplo de esto. Algo similar es lo que les
sucedió a estos jóvenes.
En
esta misma idea de amor romántico se legitima muchas veces la heteronorma y también
la violencia, sobre todo hacia las mujeres.
"El
día en que una mujer pueda amar, no desde su debilidad sino desde su fuerza, no
para escapar de sí misma sino para encontrarse, no para rebajarse sino para
afirmarse, ese día será para ella, como para los hombres, una fuente de vida y
no de peligro mortal", decía Simone de Beauvoir. El amor romántico se
adapta bien a una sociedad capitalista en la que prima el individualismo porque
excluye otro tipo de alianzas fuertes de afecto.
Romeo
y Julieta, no planean su vida y tampoco tienen en mente una forma de continuar
juntos, no piensan en su futuro. Si
bien, nadie sabe cuál será su destino, el amor no es impulsivo, por lo tanto,
llevar una vida en la que no se piensen las cosas, tendrá como consecuencia
altibajos emocionales y decepciones de todo tipo. No se trata de armar un proyecto
estratégico repleto de ideas y planes por cada día de vida, pero no está de más
saber o tener una idea de lo que queremos para el futuro.
El
amor no puede conducir a la destrucción y terminar con la vida de dos jóvenes. Después
de la publicación de la obra de Shakespeare el amor se volvió sufrimiento, una
tortura, cruel y estereotipada. Está en nosotros reproducirla o deconstruirla.
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